Sin analítica no hay contenido de valor

PorAlonso Cantuarias

Sin analítica no hay contenido de valor

No es una novedad señalar que vivimos rodeados – y hasta saturados – de información. Al momento de escribir estas líneas – 3 de la tarde del martes 20 de junio del 2017 – habían 1 210 553 800 páginas webs en el mundo según el contador de internetlivestats.com. En cuanto al número de búsquedas que se hacen al año, solamente en Google hubo al menos dos billones durante el 2016, aunque no es una cifra oficial.

Más procrastinación: ¿Qué ocurre en 60 segundos en el mundo digital?

Pero lejos de pensar que cumplimos un papel meramente receptivo, tenemos que darnos cuenta que también somos una fuente de contenido.  Nuestros estados de Facebook en los que compartimos la experiencia que tuvimos tras un servicio/ producto adquirido, los tips que damos en TripAdvisor o Booking sobre un destino o las imágenes que subimos al Instagram, son solo algunos ejemplos que muestran nuestra característica de prosumidores.  Con ello, el universo de información continúa creciendo más y más.

En un escenario en el que abundan los datos y donde las personas sortean a la publicidad tradicional a través de Adblocks, el pago de suscripciones en las aplicaciones, etc., la búsqueda por generar contenido de valor es una compleja cruzada que tiene que sobrellevar las organizaciones. ¿La razón? Las personas exigen productos cada vez de mayor calidad y su capacidad de sorprenderse y concentrarse disminuye debido a que ellos son capaces de producir contenido que les interese y despierte emociones. Un dato que ejemplifica esta “pérdida de atención” es que el 41% de peruanos están usando otro dispositivo mientras miran TV (Fuente: “El nuevo mundo multiscreen”. Estudio Google & TNS. Perú 2014)

Si bien el marketing de contenidos se ha constituido como una herramienta que emplean las empresas para acercarse a los consumidores a través de productos percibidos como valiosos y consistentes (aplicado a la vida diaria), ya no alcanza solo con generarlos y distribuirlos. Ahora resulta fundamental la “curiosidad por el análisis y entendimiento” de las nuevas tendencias escondidas en la abundancia de data que los sistemas de información proporcionan.

A través del marketing de contenidos una organización puede establecer un perfil más completo de sus consumidores: hábitos, demografía, etc.

Analizar antes que producir

Si las empresas se centran únicamente en la producción de artículos, infografías o videos, y solo se mide  la cantidad de lectoría o el engagement (vamos, esta información es superficial y solo basta con entrar a Google Analytics o al Administrador Comercial de Facebook), se está perdiendo una oportunidad grande de hacer negocios pues hay más aspectos por considerar: perfil y tendencias de lectoría, tasas de conversión de los lectores  a solicitudes de información o compras, rentabilidad del cliente, entre otra información.

Si una empresa desea diferenciarse de la competencia necesita ir más allá de los commodities actuales: contenido y data. Ambos elementos están a nuestro alcance. El reto es analizarlos correctamente y en base a ellos idear estrategias que permitan un mayor desarrollo, tanto en términos de procesos, proyectos y de ventas. Y para el procesamiento de la data no se necesitan expertos en información sino profesionales con capacidades de realizar estimaciones, pronósticos y proyecciones.

En una próxima entrega mostraremos un caso práctico para analizar qué indicadores se pueden considerar dentro de un panel de control para el monitoreo de información procedente de una página web y que utiliza una estrategia de marketing de contenidos.

About the author

Alonso Cantuarias editor

Comunicador con experiencia al frente de proyectos editoriales y audiovisuales. Viajero, amante del fútbol y la lectura.

Deja un comentario